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Anacardos o cajú

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El anacardo contiene casi el doble de hierro que el resto de las nueces.

Kosher:  bajo la supervisión del rabinato Bat Yam y el rabino Mahfud.

Hecho en Israel
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Description

El cajú o anacardo a menudo se considera el fruto del árbol de anacardo (Anacardium occidentale, familia Anacardiaceae) cuando, de hecho, es una pseudofruta.

Lo que popularmente entendemos como anacardo o cajú consta de dos partes: la propia fruta, que es la castaña; y su pedúnculo floral, el pseudofruto, de cuerpo piriforme, amarillo, rosado o rojo.

La fruta en sí es dura y oleaginosa; su semilla, la castaña, se consume después de tostar la fruta para quitarle la piel y puede usarse al natural, salada o con azúcar.

La extracción de la castaña después del secado del fruto, es un proceso que requiere tiempo, método y mano de obra. Los indígenas lo tostaban directamente en el fuego, para eliminar el «líquido del anacardo» y después de enfriarlo, se rompía la cáscara para retirar la castaña.

Con la industrialización, este método tiene más etapas: lavado y humidificación, cocción, enfriamiento y rotura de la cáscara en formas mecánicas.

Hoy en día, la castaña de cajú es un alimento básico común en todas las regiones con clima cálido y húmedo.

La castaña es rica en fibras, proteínas, varios tipos de aminoácidos, carbohidratos, vitamina K, vitamina PP, complejo B (aunque carece de vitamina B12), minerales como magnesio, manganeso, hierro, cobre, fósforo, sodio y especialmente zinc.

Beneficios que trae el consumo de castañas de cajú

– Previene el envejecimiento prematuro, ya que es rico en antioxidantes como polifenoles, carotenoides y vitamina E, que evitan los efectos que los radicales libres producen a las células.

–  Ayuda contra el cáncer. La castaña contiene flavonoides tal como las proantocianidinas (también encontradas en las semillas de uva), sustancias altamente antioxidantes que ayudan a prevenir el daño celular causado por los radicales libres.

– En el sistema cardiovascular, la presencia de ácido oleico (insaturado) colabora en la formación de lipoproteínas de alta densidad (HLD). Y la hipertensión arterial, que es un problema para muchas personas, puede disminuirse, ya que el consumo de castañas también puede promover un equilibrio saludable por su contenido en magnesio que ayuda a mantener la presión bajo control.

– Cabellos saludables. El cobre, entre otras funciones, es importante para la salud del cabello manteniendo su pigmentación. El mineral participa en la síntesis de melanina, que retrasa la aparición de las canas.

– Huesos fuertes. Comer nueces de anacardo también puede ayudar con la salud de los huesos y de los dientes pues son ricas en magnesio y calcio, minerales esenciales para la salud de toda la estructura ósea del cuerpo.

– Bilis sana. La fruta puede retrasar la aparición de cálculos biliares. La investigación afirma que el desarrollo de ellos se reduce hasta en un 25%.

– Su sabor mantecoso no solo agrada al paladar, potencializando el funcionamiento metabólico. Ayuda al sistema digestivo. Una buena digestión es fundamental, por lo que el consumo de castañas puede ayudar a asegurar que las comidas se digieran correctamente y en periodos regulares, evitando molestias por acúmulo de toxinas y también por retención de fluidos.

– Colabora de forma significativa con el fortalecimiento del sistema inmunológico. La suplementación con hierro es una de las principales opciones. El mineral es importante para la acción preventiva contra las anemias junto con el ácido fólico también presente, y en estados que pueden comprometer la salud y energía para la realización de las actividades diarias.

– Ojos sanos. Su consumo de forma moderada y regular, puede ayudar a prevenir la acción de los rayos UV, reduciendo la posibilidad de degeneración macular.

– Ayuda contra la diabetes. Luego de analizar el comportamiento de algunos diabéticos, se pudo observar que con la inclusión de castañas de cajú en el menú, se favorecía la salud de las personas afectadas por fluctuaciones de los niveles de azúcar en la sangre. Al ser rica en fibras, retrasan la absorción, evitando picos de glucosa.

– Más músculos. Para quienes están interesados en la hipertrofia la ingestión de castañas de cajú también pueden ser convenientes, ya que contienen magnesio, que junto con calcio, puede actuar sobre el sistema nervioso y el tono muscular, favoreciendo los músculos y las células nerviosas. La falta de magnesio puede provocar espasmos musculares, migrañas, fatiga e incluso calambres, que pueden tener consecuencias para un buen rendimiento en el entrenamiento. Con el consumo regular de castañas, este suministro de magnesio se conserva y reduce la posibilidad de algunas de estas reacciones indeseables.

– Como precaución, mejora la depresión, ya que es rico en zinc, el cual, según algunos estudios, es un mineral cuya deficiencia se ha asociado a esta condición.

– Previene la osteoporosis, ya que contiene calcio y fósforo, siendo estos minerales importantes para mantener o aumentar la densidad ósea.

– Y debido a la presencia de zinc, el consumo de esta nuez es de suma importancia en los procesos inflamatorios y en la cicatrización de heridas.

A pesar de sus beneficios, este alimento debe consumirse en porciones moderadas, ya que posee grandes cantidades de calorías y, por tanto, en exceso, favorece el aumento de peso.

Fuente: Actual Fruveg

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